El Estadio Panathinaikó de Atenas, conocido como Kallimármaro (es decir ¨mármol hermoso¨), es una de las obras más bellas y elegantes de la antigüedad griega. Calificado no sin razón como milagro de perfección, el estadio está hecho enteramente de mármol blanco del monte Pentélico. Hoy, les descubriremos algunos de sus secretos bien guardados a lo largo de los siglos.

La entrada oculta al estadio:En la parte arriba de la entrada a la antigua calle subteránea que conducía al arco, por donde los atletas entraban en la pista, existe un edificio que sirvió como vestuario en el renacimiento de los Juegos Olímpicos de 1896. Una escalera nos conduce desde el interior de vestuario atravesando el arco y nos comunica con la salida de la calle Archimidous. Esta galería tiene 57 metros de largo y 4 metros de ancho y se abrió en la época del Arconte Licurgo (329 a. C.)

El templo de la Fortuna:Quedan solamente los restos de la base de la escalera que llevaba al templo de la Fortuna, en la parte este de la colina de Ardettós. En la parte alta de la colina, se ve todavia una construcción impresionante de piedras, como una roca, de 15 metros de altura que fue la parte sagrada de este templo de estilo jónico. Ahí se guardaba la estatua hecha de oro y marfil de la diosa cuya primera sacerdotisa fue la esposa de Herodes Ático, Rigila.

La nave sagrada:En la cumbre de la otra colina de Agra existe una construcción alargada donde los atenienses guardaban la nave sagrada para transportar el velo de la diosa Atenea durante el desfile de las Panateneas. Para subir la nave a la colina usaban una maquinaria secreta.

El cementerio: En la parte baja de Ardettós, durante las obras de mantenimiento para los Juegos Olímpicos de 2004, se descubrió un antiguo cementerio donde se encontraron 31 tumbas del siglo III y IV.

El sarcófago:Un sarcófago de mármol del siglo II, con una magnífica decoración, se encontró en el pasillo este del Estadio, cerca de donde se había encontrado, en 1904, el sarcófago de Herodes Ático. Se encontraron, también, 4 tumbas con tejado de cerámica y otras tres pertenecientes al período de finales de siglo III y principios del IV.

Los estribos:En la base de la horquilla del estadio existen todavía los restos de una serie de placas de mármol que desempeñaban la función de los actuales tacos de salida, llamados también estribos. En estas placas se distinguen hasta hoy dos surcos sobre los cuales los corredores colocaban sus pies antes de la salida.

El llamado sarcófago de Herodes Ático:En la parte este exterior del Estadio se puede ver, hasta hoy, un sarcófago que se descubrió hace un siglo. En su interior había un esqueleto dentro de una caja de plomo y ésta dentro de otra de madera. El sarcófago está rodeado por un muro donde encontramos la inscripción “dedicada a los héroes de la batalla de Maratón¨. Estos descubrimientos fueron suficientes para que este sarcófago se atribuyese a Herodes Ático, aunque la carcasa es muy posterior.

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