Quíos, la famosa isla de la mastija, se encuentra en la parte oriental del mar Egeo, a sólo 3 millas de la costa de Anatolia. Ignorada por los operadores turísticos por su lejanía geográfica, lo que le ha ayudado preservar su identidad y su paisaje intactos por el turismo de masas, Quíos surge poco a poco como un destino único para los que quieren evitar las hordas devoradoras de la playas y del sol. Siendo una de las mayores islas, las opciones para el visitante son verdaderamente infinitas ya que cuenta con todo, es decir un montón de lugares a visitar, actividades para todos los gustos y amplias infraestructuras de gran calidad. Los frikis de la arqueología pueden perderse visitando los castillos medievales, las torres, las atalayas y los asentamientos fortificados que están dispersos en la isla, como el castillo único de Volisós, legado de la dominación genovesa, o la piedra de Daskalópetra donde Homero daba sus lecciones. Los amantes de la naturaleza disfrutarán del trekking por los senderos de la isla con el fin de descubrir su ricas flora (orquideas y amapolas silvestres) y fauna (halcones, águilas y la famosa oveja de Quíos).


Los aficionados a la arquitectura pueden pasear por los pueblos tradicionales, Pyrgí y Olympi, para admirar los diseños característicos de motivos geométricos de repetición en blanco y negro, que se asemeja a la técnica italiana del esgrafiado, o visitar Cambos, un pueblo repleto de huertos de cítricos y antiguas casas señoriales genovesas. Sin embargo, Quíos es una típica isla griega en el sentido de que, también, cuenta con espectaculares playas para todos los gustos, desde las playas cosmopolitas de Karfá y Komi, en la parte sur de la isla, hasta la impresionante Mavra Volia con sus negros guijarros característicos de esta zona. Hacia el norte, destacamos a Mersinidi, Yósonas con sus guijarros blancos, Nagós y Yialiskari.

Por último, y no por ello menos importante, los amantes de la gastronomía encontrarán aquí su paraíso. Podrán desgustar la mastija en un millón de versiones y recetas locales: hay hasta una bebida refrescante con mastija, la única Mast. Nosotros estamos enamorados de la suma, otra bebida local a base de higos secos que -no se engañen por su sabor dulce- tiene 45% de alcohol; así que ¡mucho cuidado! Se combina perfectamente con lakerda, que es bonito en escabeche conservado en aceite de oliva, servido sólo con un poco de limón. ¡Les esperamos allí! ¡Yamas!

[Maria Siadima] 


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