Famosa por su emblemático puente, Arta es la capital de la perfectura homónima perteneciente a la región de Epiro, en el noroeste de Grecia.
 
 
 
Las huellas de su rica historia son palpables en toda la ciudad: Los restos grecorromanos están esparcidos por doquier, mientras abundan los edificios medievales y las iglesias bizantinas. 
 
La ciudad moderna está construida sobre las ruinas de la antigua Amvrakía (Ambracia en español), en un extenso valle sembrado de naranjos, a unos 370 km de Atenas. 
 
Está rodeada de las montañas de Zálongon, Sulion, Gribovo, Tzumerka y dista tan solo 17 km del golgo de Amvrakikós. 
 
Aunque la historia de la antigua Amvrakía se remonta en el s. IX a. C. del que data el primer asentamiento en la zona, la ciudad vive dos períodos de máximo esplendor y prosperidad: en el s. III a. C bajo el rey de los molosios Pirro y durante el Despotado de Epiro (s. XIII y XIV) fundado por la familia de los Comneno después de la caída de Costantinopla en manos de los Cruzados. 
 
Precisamente, de este segundo período data la mayoría de los monumentos e iglesias entre los cuales destaca la iglesia de Panayiá Parigorítria o vieja catedral. Ubicada en la plaza Skufa, es uno de los conjuntos bizantinos más impresionantes de Grecia, dedicado a la Anunciación de la Virgen. Fue construida entre 1285 y 1289 por deseo del déspota Nikiforos Comneno. Tiene forma de cubo y está cubierta por una cúpula central rodeada a su vez por otras cinco más paqueñas. En la parte interior de su cúpula central se puede admirar un magnífico Cristo Pantocrátor, frescos de influencia italiana y valiosos mosaicos. En el recinto se conservan ruinas del antiguo templo del siglo XII, así como restos de frescos e iconos de las épocas clásica y helenística. Es recomendable visitar el museo, en el interior de la iglesia, donde se exponen obras bizantinas y clásicas. 
 
 
 
Otras iglesias de interés histórico es la de San Vasílio, construida en los siglos XIII-XIV con una bonita decoración cerámica y la de Santa Teodora
 

 

 
Estando en Arta, es insoslayable la visita a su legendario puente: construido de piedra en el s. XVII, fue considerado como un milagro de ingeniería de la época. El puente está envuelto de una leyenda trágica, según nos narra la homónima canción popular: era imposible mantener el puente en pie porque todo lo que se construía de día se derrumbaba por la noche; por lo que el maestro de obras, haciendo caso a las advertencias de un pájaro, tuvo que sacrificar su esposa sepultándola bajo los cimientos para que el puente se mantuviera en pie. Tras este sacrificio humano, los espíritus del río permitieron a los trabajadores acabar con éxito el puente, de 145 m. de largo. El puente une ambas orillas del río Arahthos y abarca con sus cuatro grandes arcos todo su ancho. En el museo folclórico de Arta, ubicado al lado del puente, se exhiben objetos sobre las tradiciones y la historia de la ciudad. 
 
 
 
Arta invita al visitante a deambular por sus calles peatonales disfrutando de paseos agradables, de su gastronomía y, cómo no, de las famosar pitas de Epiro (una especie de empanadas). 
 
Una vez en el centro de la ciudad, merece la pena visitar la galería municipal “Yannis Moralis” dedicada a la memoria de este gran pintor de la generación de los 30, que nació en Arta en 1916 y murió en Atenas en 2009. 
 
Alrededores 
 
Vale la pena visitar Koronisia, una isla pequeñita en el golfo de Amvrakía. Es una región protegida por el programa Natura de la Unión Europea donde se puede admirar las aves en los humedales de la zona. Además, Koronisia tiene fama por su pescado fresco que se puede degustar en cualquiera de sus múltiples tabernas. 
 
No se vayan sin visitar la pequeña iglesia bizantina, del s. XII, Panayia de Blajerna, para observar los extraordinarios altorrelieves llenos de figuras angelicales. 
 
 
Fotos: travelstyle.gr
 
 
 

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Agosto 10, 2016